Una Billie Eilish que no es Billie Eilish, pero sí. Estilizada, exagerada, medio cartoon, medio club nocturno, completamente ella. La idea fue reinterpretarla desde nuestra estética, llevándola a un terreno más lúdico y expresivo. Un personaje con actitud, luces rojas, y pinta de que en cualquier momento arranca la base.
El modelado nació en ZBrush, donde fuimos deformando y estilizando hasta encontrar el personaje que queríamos: reconocible pero con sello propio. Las texturas se hicieron en Substance Painter, con especial atención en la ropa y el contraste de materiales. Después vino la pose: usamos Mixamo para animarla y darle flow, y terminamos el render en Blender, jugando con luces dramáticas y una compo que parece sacada de un videoclip. No fue solo una práctica de personaje, fue una forma de llevar nuestra música visual al 3D.